Flores para tus Ratas
Deseo, con los ojos cerrados, que acaricies mi cabello con un peine que no lo jale. Debo decirte adiós, ¡oh, mi amada Nueva York! Gracias por convertirme en mujer. Debo despedirme mientras mi corazón agoniza y nuestros más lindos recuerdos se calcinan con el calor de mi fiebre mental. Déjame ir, pues mi soledad me duele. Déjame ir, que entre tus edificios no encuentro protección. Déjame ir, que estoy desnuda, llorando. Déjame ir, que necesito una transfusión de amor, y entre tus manzanas es demasiado costosa; mis pennies no alcanzan para pagarla. Debo prometerme algo: te pensaré toda la vida; no podré amar dos veces, pues amar así de intenso me llevaría a la muerte. Quédate con mi departamento, con mi cama, con mi trabajo; yo me iré con la frente en alto y te dejaré mi triunfo. ¿Recuerdas cuando llegué sin nada en las manos? Tus calles me cobijaron, y tú cuidabas mi sueño. Voy a dejarte la historia de una joven inmigrante que llegó con sed de éxito, logró el sueño americano, y se march...